Yo, yo mismo y la creatividad

Últimamente escribo basándome en mis propias experiencias. Aquello en lo que más puedo aportar como periodista y como persona. Por eso, el siguiente artículo está inspirado en un curso realizado entre el apogeo del movimiento 15M y una temporada de autoevaluación, autocrítica y resentimiento por mi parte.

El curso lleva por nombre “Creatividad”. Lo diré otra vez, “Creatividad”. Me gusta esa palabra. Pero, ¿Por qué estaba ahí? Alma, mi profesora durante dos semanas, lo resumió perfectamente: “Vivimos en un proceso de aceleración histórica. La creatividad es necesaria para adaptarnos a la crisis y captar nuevas oportunidades. Crear o morir. Y aquí, intentaremos reconectar con nuestro ser creativo, porque todos lo tenemos”.

Lo reconozco. También hice el curso para alargar la llegada de la agonía de la inactividad. Pero en gran parte, es por una de las frases célebres de este blog: “Aprendiz de todo, maestro de nada”. Empiezo bien, pues el conocimiento multidisciplinar es una de las máximas de la creatividad. Como la perseverancia, el inconformismo, la curiosidad o el entusiasmo. Todas ellas las tengo. O eso creo.  

Pero hay otros puntos que me faltan, como la capacidad intuitiva o la confianza en uno mismo. Y no me da vergüenza decirlo, porque sin darme cuenta, ya estoy utilizando una de las numerosas técnicas de creatividad: algo así, como un análisis DAFO. Pero no es mi intención aburriros con la teoría.

Lo que quiero es pellizcaros y despertar el hemisferio derecho, donde está la imaginación, la creatividad o lo subjetivo sin olvidarse del izquierdo, es decir, lo racional, analítico, lo verbal… Más que nunca es necesaria una combinación de los dos en un mundo exageradamente zurdo en este sentido.

Creatividad
La creatividad consiste en tener una actitud transformadora

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué estudiamos en la escuela matemáticas, lenguaje o historia olvidándonos de la cocina, el baile y otros conocimientos? Cierto, siempre nos quedará “Dibujo”. Pero un dibujo riguroso. Una sociedad que castiga el error y elimina la creación de ideas o lo que es lo mismo, no permite al niño salirse de la raya con el pincel o dibujar aquello que le plazca. Y es que el fracaso, como el error, no es fracaso, sino aprendizaje.

A veces es necesario arriesgar, permitirse el lujo de equivocarse. Así, nos podemos encontrar con grandes descubrimientos como Cristóbal Colón y América o Erikson y la bombilla (más de 1000 veces intentó el genio crear dicho producto). Para eso, también hay que salir del estado de confort, evitar el complejo marioneta y no caer en el hábito o la rutina. Ideas no faltan: desde sentarse en clase en distintos sitios a lo largo del curso a cambiar los objetos de lugar en tu casa como hacía el pintor Pablo Picasso.

De esta forma, se puede concluir que la creatividad es una cuestión de actitud transformadora (ausente en muchos políticos). En vez de decir a ver qué pasa, hay que decir a ver qué voy a hacer. Cuestionarse las cosas, reinventarse. Ser proactivo y no reactivo. Buscar desafíos, oportunidades y saber aprovecharlas. 

HomerSimpson
Todos tenemos un ser creativo

¡Quieto parao! Me dice el otro Diego. Pides mucho. También me gustaría tener un cuerpo de maniquí o aprender alemán y chino para optar a más empleos; pero solo sé castellano y nivel intermedio (como decimos todos) de inglés. ¿O se puede conseguir?

Depende artista, “si quieres puedes”. “¿Has tenido la sensación de estar haciendo algo que te gusta tanto que pierdes hasta la noción del tiempo?”; “Pues eso me está pasando a mí en este artículo”. Y a esto se le llama “Fluir”, según un profesor de psicología de la Universidad de Claremont (California) y cuyo nombre casi no me atrevo a escribir: Mihály Csíkszentmihályi. Exótico, ¿verdad?

Consiste en un estado de auténtica y plena felicidad. ¡Vaya! Sin darme cuenta ya lo conocía. Cuatro años después pongo nombre a un término que inventé junto a mi gran amigo Héctor: “Alegría involuta”. “¿Me puedes explicar eso?”. “¡Claro! Mira, esta es la introducción: “En los últimos tiempos se ha utilizado con frecuencia la expresión “¡Qué alegría! cuyas derivaciones fueron creadas en el año 2007 por Diego Ochoa de Alda Gutiérrez con la expresa colaboración de sus compañeros universitarios, en especial de Héctor M. D.”. Y entre ellas está alegría involuta, es decir, satisfacción inmensa y plena.

idea
Nunca subestimes una idea

“Tío, en eso eres un experto. Aún me dan ganas de darte una colleja cuando das la vuelta a palabras como opaco (y dices oluís), yacimiento (o luego digo la verdad), sincero (o con uno)… o me hablas de tus deseos disparatados como: “Hacer un botellón de zumos y batidos”, “Bailar como Joaquín Cortés” o “dirigir un acto colectivo sobre una gilipollez”.

“Es posible, otro Diego”. Pero no todo es reírse. También, sin darme cuenta, en el anterior artículo de Lagunas del periodismo (blog que te aconsejo) utilicé la técnica de crear en sueños. Con ella se intenta aprovechar el poder creativo del sueño. Numerosos científicos y poetas han recalcado continuamente esta posibilidad. Entre ellos, Salvador Dalí.

“Interesante”. “Yo pensaba que la creatividad era un lujo y ahora resulta ser una realidad cotidiana”. Exacto, amigo. Hay muchos mitos entorno a la creatividad, como que es un don, cosa de locos, jóvenes o de personas antisistema. Pero para reconectar con nuestro ser creativo, basta con observar las cosas, tener empatía, asumir riesgos y, resumiendo, ser curioso, muy curioso. Como dice Roger Von Oech, un experto en esta materia, “Hágase el tonto, rompa las reglas, deshágase de su libro de respuestas, busque respuestas erróneas, busque la ambigüedad, cometa errores y ¡vuélvase creativo!”.

“Te veo bien Diego, te veo bien”. “Creo que este curso te ha servido más como persona que como profesional. Has conocido gente, desde psicólogos a diseñadores o ingenieros, te has sentido en tu salsa aportando ideas (como denominar a un posible grupo de rock Homicidio Musical), has bailado, cantado, escrito e incluso realizado una obra de teatro. Un apunte,  ¿Cómo se despidió de ti la profesora?”.

“Bueno, me dijo adiós chico súper creativo”.

“Alegría involuta”.

“¡Pues sí!”